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HACIA UN ESQUEMA DE PRESERVACIÓN DE AMBIENTES ANDINO-MEDITERRÁNEOS
Otra vía posible, es a través del modelo de Reserva de la Biosfera del programa MAB-UNESCO, y que
data de 1976, donde es posible lograr una preservación articulada entre humanos, naturaleza y
cultura, con lo cual es posible pensar en la primera Reserva de la Biosfera Mediterráneo Andina de
Chile. A la fecha existen diez Reservas de la Biosfera en Chile y que comprenden una superficie de
114.560 km2 y que equivalen al 15% del territorio continental (Moreira et al. 2014). La
representatividad de los ecosistemas dentro de ellas es de un 45%, siendo los ecosistemas del
Bosque Templado Lluvioso los mejores representados. Según Dinersteine et al. (1995) la ecorregión
que corresponde a los ecosistemas andinos mediterráneos es la Estepa Surandina, que tiene una
superficie del 4% del territorio nacional. De este 4%, la representación de su biodiversidad en el
sistema de Reservas de la Biosfera de Chile es 0%. Similar es el caso respecto de las formaciones
vegetacionales, el Herbazal de altitud y el Matorral bajo de altitud, que corresponden al 2.2% y
15.2% del territorio nacional, respectivamente (Luebert y Pliscoff 2017). Y tampoco se encuentran
representadas dentro de las Reservas de la Biosfera de Chile.
Todo apunta hacia la necesidad imperiosa de repensar el territorio y sus posibilidades de desarrollo,
dentro de un modelo consecuente con los valores biológicos y patrimoniales de Chile central. De los
35 sitios continentales prioritarios para la región, cinco de ellos fueron calificados como prioridad 1
para la conservación por la Estrategia y Plan de Acción para la Conservación de la Diversidad
Biológica CONAMA-PNUD (2005). Una de estas 5 unidades corresponde a los Altos de Petorca y
Alicahue, por su gran presencia de fauna andina (105 especies), la población más alta de guanacos
de Chile central y la vegetación particular, sin representación en el SNASPE y que por CONAF, fue
catalogado como sitio urgente para la conservación. A este núcleo de biodiversidad ya propuesto, y
que corresponde al sector norte de la Cordillera de Los Patos, se le suma hoy este segundo núcleo
sur comprendido por las tres cuencas del Rocín, Hidalgo y Chalaco, fundamentado por este informe
en el elevado número de especies, la diversidad única de asociaciones vegetacionales y las
comunidades de organismos sin precedentes en otras zonas, que además se encuentran
respaldadas desde la literatura existente. De abordar esta importante empresa, bajo cualquier
estrategia legal adoptada, esta Reserva Mediterránea Andina de La Cordillera de Los Patos en la
región de Valparaíso, sería el pilar fundamental para el ordenamiento territorial, desarrollo
sostenible y preservación del patrimonio ambiental, cursos superiores de agua y cultura de los valles
de Putaendo, Cabildo y Petorca.
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