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Estudio Ambiental Humedal Laguna El Loto: bases
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                  12.1     Sobre la dimensión de sistemas abiertos

                  Estas observaciones y las recomendaciones que puedan surgir de ellas son de carácter preliminar y

                  su validez, están sujetas a la información científica que se obtenga de trabajos en una escala de

                  tiempo superior, que abarque y siga los procesos naturales estacionales. La laguna El Loto es una
                  porción de un sistema de humedales o mejor dicho de un gran humedal que conformó un delta de
                  drenaje de los cursos efluentes del lago Llanquihue. Esta zona freática de drenaje al igual que el río

                  Maullín  generó  una  condición  de  suelos  saturados  y  acopio  de  sedimentos  que  conformó

                  originalmente  estos  ecosistemas.  En  cartografías  antiguas  se  puede  aún  apreciar  la  mayor
                  interconexión entre ellos, más parecido a un gran amplio corredor que a unidades aisladas. (Imagen

                  3 e Imagen 4). El desarrollo urbano posterior generó un proceso de fragmentación a través del
                  relleno sistemático y continuo de los territorios ocupados encerrando los cuerpos de agua o sectores

                  más anegados (Imagen 5). Es así como la laguna El Loto quedó, al igual que los otros humedales,
                  dentro de la ciudad. Al igual que trabajos anteriores que dan cuenta de esta fragmentación y su

                  incidencia en la pérdida de biodiversidad (Kalesnik y Malvarez 2003) y sobre el problema de “efecto
                  de borde” en El Loto (Gutierrez et al. 2017), coincidimos en términos generales sobre los efectos

                  nocivos de la flora invasora y los vertimientos pero estos por sí solos no explican el estado de salud
                  de  la  laguna  ni  tampoco  su  grado  de  eutrofización.  Adherimos  a  las  recomendaciones  de

                  conectividad  hídrica  entre  ellas  “la  mejora  a  través  de  despejes  de  canales  con  basura  y
                  posteriormente la naturalización de estos canales” (Gutierrez et al. 2017, pág. 30). Estos canales

                  deben ser tratados con suma atención para permitir el flujo hídrico que comparten entre ellos
                  aparte  de  las  aguas  de  tipo  freáticas  que  comparten  en  el  subsuelo.  Este  flujo  hídrico  no  es

                  considerable (pocos litros por segundo), ni debe serlo, pues el “trasvasije” de este tipo de humedal
                  de tipo herbazal semiacuático requiere este tipo de intercambio de aguas lentas (Los humedales de

                  este tipo no son ríos ni esteros). Este flujo se puede incrementar en la estación de lluvia o en eventos
                  de alta pluviosidad y por eso los canales de interconexión deben ser expeditos. Puntualmente la

                  interconexión  entre  El  Loto  y  Los  Helechos  debiera  permitir  también  el  libre  flujo  de  fauna
                  vertebrada  y  artrópodos.  La  presencia  por  ejemplo  de  una  pareja  de  coipos  requiere  ciertos

                  resguardos en su movilidad cuando incrementen su población, de no ser así la fauna tiene que
                  atravesar carreteras y población humana con un mal pronóstico para dicha especie.







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